Como todos los años, desde el EAEHD nos encontramos con el sabor agridulce del final del año académico. Resulta complicado describir con palabras las sensaciones que se nos generan, pues al sentimiento típico que siempre tenemos en la comunidad educativa por dejar atrás a nuestro alumnado, en este caso siempre se suma el dejarlo en las circunstancias de salud que tienen.
Hay veces que el alumnado se reincorpora a su centro antes del final de curso, y esa sensación aparece en ese momento (tristeza por dejar de ver a esa persona con la que se ha compartido tanto pero alegría por su recuperación). En otras, el final de curso coincide con la recuperación, y la sensación en la misma, pero en algunas, este final de curso se produce con el alumnado aún enfermo, por lo que se suma una pequeña sensación de tristeza de pensar que el verano no será como habría sido esperable, y con la duda sobre si volveremos a tener a ese alumnado el próximo curso o no (porque hayan vuelto a su aula).
En cualquier caso, se trata de un momento muy entrañable, donde se producen despedidas, las familias agradecen el trabajo realizado y donde aprovechamos para conectar telemáticamente con el alumnado atendido en los domicilios, de manera que ellos se sigan conozcan y puedan participar de actividades lúdicas en común.
Y por supuesto en el aula hospitalaria durante estos últimos días realizamos nuestra particular fiesta del agua para que ningún niño se pierda la fiesta de final de curso. Acercándoles a las sensaciones que se experimentan al jugar con la arena de la playa y el agua.
Sin embargo, la labor de los EAEHD nunca termina, por lo que cuando acaben las clases, el equipo de Alcázar de San Juan empezará a prepararse para el inicio del nuevo curso.
¡¡¡¡NOS VEMOS EN SEPTIEMBRE!!!!
¡¡¡¡FELIZ VERANO!!!!


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